DE ALMA A ALMA

jueves, 2 de septiembre de 2010

ONÍRICO

Eche al fuego todos mis fuegos,
todas mis iras,
todos mis desesperanzas,
toda mi amargura,
toda mi prisa,
toda mi nada
y se quemo todo.
Le di la espalda a mi hoguera pasado,
mi hoguera tiempo,
mi hoguera dolor
y camine unos pasos,
cansada,
herida,
desnuda,
muerta de hambre
y de frió, sola,
y camine unos pasos más
y se hizo de noche
y en medio de un bosque
de desconcierto,
de ruidos,
de peligroso acechos,
de confusiones,
encontré un refugio
y me lamí las heridas,
me lamí los restos de pasado,
me bebí mi propia sangre.
Y sangré y sangré y sangré.
Y se me agrietaron los labios de no besos
y se me rompió la piel de no abrazos
y se me murió el corazón de no consuelo
y me lamí las cicatrices,
me lamí los restos de pasado,
me bebí mi propio llanto.
Y lloré y lloré y lloré.
Hasta que el tiempo sopló a la noche
yo abrí los ojos,
y en un instante,
Amaneció.
Teresa Delgado

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