DREAMER

martes, 23 de noviembre de 2010

Terapia intensiva de Eduardo galeano

Lo encontraron en su casa de Buenos Aires, caído en el suelo, desmayado, respirando apenitas. Mario Benedetti había sufrido el más feroz ataque de asma de toda su vida.
En el Hospital Alemán, el oxígeno y las inyecciones lo devolvieron, poquito a poco, al mundo, o a algún otro planeta más o menos parecido. Cuando alzaba los párpados, veía muñequitos que bailaban, tomados de la mano, en la remota pared, y entonces volvía a sumergirse en un silencio asueñado y ausente. Estaba molido. Había sido aporreado por Joe Louis, Rocky Marciano y Cassius Clay, todos a la vez, aunque él nunca les había hecho nada.
Escuchó voces. Las voces iban y venían, se acercaban, se alejaban, y en alemán decían algo así como mal, mal, lo veo muy mal; un caso difícil, difícil; quién sabe si pasa de esta noche. Mario abrió un ojo y no vio muñequitos. Vio unas túnicas blancas, al pie de su cama. Con voz de bandera arriada, preguntó:
¿Tan grave estoy?
Lo preguntó en perfecto alemán. Y uno de los médicos se indignó:
¿Y usted por qué habla alemán, si se llama Benedetti?
El ataque de risa lo curó del ataque de asma y le salvó la vida.

Eduardo Galeano
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1 comentario:

  1. Pilar Lucero Ramírez23 de noviembre de 2010, 20:13

    Que maravilloso cuento del gran escritor Eduardo Galeano, con todo el humor que siempre le imponía a los casos más agudos y serios. Gracias por compartirlo mi querida amiga, un abrazo enorme.

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Lo que escribo habrá valido la pena si llega a ese otro lado que eres tú.
Es entonces cuando firmo...
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