DREAMER

lunes, 17 de enero de 2011

Conjuro





Si enciendo tu nombre, se ilumina la estancia

donde habita el latido que me habita.

Enciendo tu nombre pues,

porque esta noche hace frio.

Si cierro mi libro para no ver tu página,

se apaga la luz pero no me dueles.

Escucho lejanos los ecos que te nombran,

se pasan las páginas y vuelvo al principio

allí donde te escribí  para no olvidar tu aroma.

Intangibles, lejanos, eternos

pero tan ciertos como palabras escritas

estamos haciendo el amor

en el aire, en el mar, en la tierra,

en el mismo fuego,

encadenados a un verso.


La ausencia me arranca la vida

y yo

arranco de cuajo tu página

la lanzo al fuego

¡Que iluisa!

el fuego se aviva

y casi roza el cielo

donde el humo escribe tu nombre

lo araña en la luna

y la preña.

Su cuerpo de plata se pone de parto,

pestaña a pestaña

dibuja tus ojos mirando a los míos

y amanece una noche proscrita

en el libro de esta alma mía

que lleva tatuada

por los siglos de los siglos,

como un conjuro

el nombre de aquel a quien mas amó.

Teresa Delgado © 2011

("Palabras Vivas")

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