DE ALMA A ALMA

martes, 19 de abril de 2011

Fragmento de "Etiam peccata" de Celsa Barja



Yo no tuve cuentos que echar de menos y descubrí que los sapos se besaban muy tarde... Ellas soñaban con príncipes azules y yo adoptaba al bicho de Kafka, al que no quería nadie. Conocí a una Penélope que tejía ausencias en telarañas, para embellecer el vacío de saber que su amado no podía zafarse de su viaje y comprendí, acaso muy pr...onto, que las palabras son pepitas de oro en el cofre del aire... Enhebré enredaderas para coser mis sueños a los zapatos, a las mangas, a los dobladillos del alma y de sus futuros pesares. Acaricié el corazón amarillo de las margaritas silvestres, respetando los pétalos de sus ansiedades... Perdí jugando la lista de los miedos en las cunetas de los prejuicios respetables, siempre respetables... Nadé en la lentitud de mi destino, confiando en mi fuerza y en el triunfo de mis naipes. No robé, no mentí, no maté, pero fui incinerada muy joven por no ser sirena del fraude. Fui ceniza madurando en silencio el bramido del germen del abolengo de mi sangre... Y esperé y esperé y esperé... la compasión de una lágrima que encendiera de fuego mi plumaje... Y, ahora, me incrusto a la vida, a su frente, a su pecho, a sus ingles, a la pavesa inminente que somos compartidos en la fugacidad de la carne.
Celsa Barja © 2011




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