DREAMER

jueves, 25 de agosto de 2011

“La voz temprana y el silencio que viene” de Jose Ramon Almeida Afonso

http://www.waweros.com/2010/10/fotografia-panoramica-del-barranco-de.html



“...Será de amor una lluvia helada
que cae sin miedo, sin palabras,
el suspiro en tu boca amarga
que de azúcar y veneno mojarán mi alma.”

(Bartolos, 99)

I

Hace tanto tiempo que casi -y tal vez sin ´casi`- ya no tengo ni el agridulce recuerdo. Nada ahora: silencio sideral, sombrías visiones, vacío absoluto, infinito desasosiego, desesperante ahogo... Solo, solamente quizás la certera sensación de desconcierto cuando apenas supongo recordar ese olor tuyo tan especialmente amieligrado es la única prueba más evidente de que aquello que viví no fue un sueño fugaz, huidizo, tembloroso, como el tragicómico sentimiento que ahora me aborda cuando intento dibujarte en mi memoria, y sólo eso, tan sólo eso, una sombra temblorosa, huidiza, fugaz, es lo que por unos instantes se me muestra borrosa en mi oscura y anhelante querencia de dibujarte en mi mente, aún ansiosa, andrajosa, sudorosa...

II

Y vuelvo a tener el mismo miedo, idéntico temor, cuando parece que vuelvo a escuchar tu voz temprana porque ya tengo la auténtica certeza del silencio que vendrá, que ya está; sí, tu sonoro silencio, tus palabras agotadas al borde del abismo y saber que ya no podrá ser, ya no será, no valdrá ya el entregarte mi más grande ternura para colmar tu confianza agotada.

III

Porque para entonces ya no podré, no sabré llenarte de caricias-palabras, de besos-sueños, de soles-alba, de caricias-abrazos...y tampoco podré –lo sé, lo más jodido es que lo sé- beberme tus senos hasta no saciarme nunca -¿recuerdas?- en aquel cercano oasis de palomas y, entonces, como el poeta, ya abatido, derrotado, ultrajado, herido en la guerra del amor, me duela hasta el cajón...”...aunque nadie, que lo sepan muy seriamente, nadie sabrá de la herida que llevo porque a todos daré mi sonrisa más sana”.

IV

Hace tanto tiempo, tantísimo, que ya ni siquiera tengo el recuerdo, que quizá ya no tenga nada –acaso sólo, tan sólo crea imaginar, sospechar tan sólo tu olor a guayaba dulce, tu sabor a almendra amarga...- ni tan siquiera la memoria emocionada de los besos y los abrazos y las caricias con que –me parece- cubríamos nuestros cuerpos de cálida y luminosa piel de azucena, el agridulce escalofrío que nos recorría en las noches poderosamente estrelladas, en las auroras encendidas, o en las siempre soñadas albas que esperábamos como ausentes...

V

Y yo aquí, donde siempre, sólo, solamente, impasible, inconmovible, impávido, espero un milagro otoñal como aquel incendio inmediato, y vuelva a quemar las nubes de mi desolación, que convierta en cenizas los renacidos rastrojos de mi nueva locura.

Sí, sólo, solamente, ahora espero, te espero magnífica, distinta, impetuosa como una nueva ola alta de luz para que inunde pletórica de renovadas pasiones todos los rincones de mis más oscuros deseos, de mis más perversos y malditos anhelos.

VI

Sólo, solamente, tal vez entonces...pueda reconocerte entre esas hordas resignadas a lo que creen fatalidad del destino.

Tan sólo así quizás será posible revivir -y sentir- en mi mente el indescriptible recuerdo que debe ser volver a emocionarme locamente cuando me bebí tus senos hasta no saciarme nunca en aquel cercano oasis de palomas.

Sentir inefable cuando tu mar y mi cielo eran uno y se enredaban entre los tilos y los almendros de mi vida...

Solo entonces... el amor podrá ser algo más que un agradable recuerdo, lo que consiga darle sentido a mi existencia... ¿o no?

(Del poemario inédito “Discurso Iniciático a la Atrocidad ”. Jose Almeida Afonso,
POETA CANARIO).

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