DE ALMA A ALMA

domingo, 9 de octubre de 2011

Iztaccíhuatl


Iztaccíhuatl y Popocatépetl al amancer

El invierno besó con nieve 
la piel
que un día ardiera.
Tanto tiempo pasó,
latido a latido,
tan larga fue la espera.
Amarán los dioses
aquellos versos
que ningún guerrero supo leer.
la voz
que ningún hombre
entendiera.
Ella cerró la mirada
y el corazón,
derramó su sangre y su agua
sobre el abrazo madre tierra.
Con las yemas de sus dedos
dibujó su último poema,
ahogó un grito de amor
en su regazo
recostó su alma cansada
y se durmió
para soñar
un sueño nuevo,
el mismo que un día
la pariera.

Teresa Delgado © 2011 
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