DREAMER

viernes, 8 de abril de 2011

Fito & Fitipaldis - Acabo de llegar


Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar
si esto es como el mar
quien conoce alguna esquina
Dejadme nacer
que me tengo que inventar
para hacerme pez
empecé por las espinas.

Nunca lo escribí en un papel
y nunca me ha encantado mi voz
y tú ahora me preguntas qué hacer
Y yo que siempre voy detrás del error
que canto a lo que nunca tendré
al beso que ella nunca me dio
Dime tú qué puede saber
alguien que ha pasado la vida
buscando la melodía

Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar
si esto es como el mar
quien conoce alguna esquina
Dejadme nacer
que me tengo que inventar
para hacerme pez
empecé por las espinas.

La vida es algo que hay que morder
y en cada boca tiene un sabor
tus huesos no los tapa mi piel
por eso siempre digo que no
ahora tengo cosas que hacer
que aún me queda media vida
para encontrar la melodía

Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar
si esto es como el mar
quien conoce alguna esquina
Dejadme nacer
que me tengo que inventar
para hacerme pez
empecé por las espinas.

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jueves, 7 de abril de 2011

miércoles, 6 de abril de 2011

I






Con mi mirada
A golpe de latidos
Te crucifico

Teresa Delgado © 2010

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Lo que nunca te dije aunque quería que lo supieras: Viviendo la Medicina

Lo que nunca te dije aunque quería que lo supieras: Viviendo la Medicina: "Llevo ya unos meses planteándome la siguiente pregunta: ¿Por qué escogí esta carrera de entre tantísimas posibilidades? Hace unos días hablé..." viernes 30 de julio de 2010 Viviendo la Medicina Llevo ya unos meses planteándome la siguiente pregunta: ¿Por qué escogí esta carrera de entre tantísimas posibilidades? Hace unos días hablé con un amigo del instituto, con el cual llevaba bastante tiempo sin contactar y me preguntó que tal me iba con Medicina. Le contesté que muy bien, que me encanta, y me recordó cuando en segundo de la E.S.O. le conté que había decidido ser médico y cómo le decía con total seguridad que era exactamente lo que quería hacer. Ahora miro hacia atrás y veo a aquella niña de trece años que pensaba en este menester como si fuera algo maravilloso, como si hubiera descubierto un nuevo planeta hecho de chocolate y caramelos. Sólo veía la elegancia de House, o la emoción de Urgencias, e incluso a veces pensaba -con alardes de egocentrismo- que sería como mínimo la mejor doctora del mundo sin el tantísimo esfuerzo del que me advertían.Pero hoy, con 19, esta chica había olvidado aquella ilusión que le llevó tantas otras veces a pensar en el instituto "a por el 10, que si no no entro". La vida va avanzando y una cambia, y tras unos cuantos desengaños en primero, y tras ver como mi media de sobresaliente no valía para nada en la Universidad, realmente en estos dos años he estado más preocupada por aprobar y punto que por aprender y disfrutar haciéndolo. En fin, he descubierto que este mundo no es de chocolate y caramelo. De hecho, es muy duro. Es renunciar a salir con tus amigos de siempre porque durante el curso casi nunca tienes tiempo. Es pensar constantemente en mantener la beca. Es darse cuenta de que, a pesar que antes de entrar pensaras que podrías con todo y nada cambiaría, a veces es mejor aceptar las propias limitaciones para poder ampliar el horizonte. Es plantearse continuamente "lo dejo, me gusta más Bellas Artes"(Cuantas veces me habrán oído esta frase mis amigos).Y, sin embargo, no lo cambio por nada. En septiembre empezaré en 3º, el año en que empiezan las prácticas en el hospital. En estos dos años no he aprendido casi nada de medicina, pero si que sé algo: que aunque me supiera de memoria todos los libros del mundo, o fuera capaz de hacer que los ciegos recobraran la vista con solo tocarlos, jamás lo sabría todo, jamás sería la mejor doctora del mundo. Porque esa Medicina que imagina uno cuando se plantea estudiar la carrera, esa en que los cirujanos son capaces de hacer traqueostomías con la punta de un boli bic en un avión con turbulencias, esa Medicina que sale en las series de televisión y las películas, no existe.Han sido dos años duros, pero también han sido los dos mejores años de mi vida. Me alegro de haber decidido escoger esta profesión. He encontrado gente que comparte mi vocación por volcar mi vida para y por los enfermos, y también gente muy divertida que simplemente lo hace por dinero o por ciencia. He tenido momentos muy tristes, pero también he experimentado sensaciones irrepetibles con mis compañeros. Somos 80, la "generación del 9", y muchas veces discutimos por tonterías, pero me siento realmente orgullosa de compartir mesa con ellos. No me había percatado de lo rápido que han pasado estos dos años desde aquel primer día de clase en que nos dieron la famosa charla del campus virtual hasta estos días, y haciendo balance me quedo con todo lo bueno. Con esa emoción que retorna a mí cuando pienso que dentro de unos años seremos médicos. ¡Quién nos verá!Espero no olvidarme demasiado cuando empiecen de nuevo el estrés y la monotonía de la competitividad continua de nuestra facultad. Porque merece la pena saborear estos añitos, que se van volando.

Iris Delgado





Iris Delgado Duque nació a este mundo a través de mi querida hermana, el 9 de Agosto de 1990 cuando mis ojos se clavaban en un reloj que maracaba  la 9 menos ocho minutos de la mañana en Gran Canaria. En breve cumplirá 21 años y es una brillante estudiante de medicina que ha transitado la vida con pies de bailarina de danza clásica, de plomo, de madurez, de miedo, de niña, de adolescente, de mujer y de una de las escritoras mas precoces y brillantes que conozco.
Iris iba ganando casi todos los concursos de escritura infantil y juvenil a los que se presentaba con textos plenos de belleza y un compromiso poco usual para la edad que iba colocando en los formularios.
Porque me gusta lo que escribe, porque creo que es muy bueno y porque ella no lo cree, yo le cojo de vez en cuando un trocito de su blog y lo comparto al mundo, porque merece ser leida y merecemos leerla.

Teresa Delgado Duque su tía, o como ella me ha llamado siempre "su mamá espiritual"


lunes, 4 de abril de 2011

NOCHE





No le temo a los ojos de la noche,
me cubre el día,
más si no temo
es porque su vasta oscuridad
fue mucho tiempo
mi aliada.
No le temo a la voz de su silencio
ni a su caricia frío,
ni a ancestral mirada.
Descubrí la secreta luz de sus latidos,
aprendí a brindar con su llanto y mi nostalgia
a beber de las cuencas de sus ojos
a nutrirme de sus palabras,
a vivir en los besos de sus labios
a estallar sus mil pedazos de esperanzas.
No le temo a los ojos de la noche
porque la noche me enseñó a mirarla.
Palabra a palabra, verso a verso
segundo a segundo, lágrima a lágrima
estrella a estrella y sueño a sueño
aprendí a escucharla
a entenderla a dejarla ser
a dejarla ir a esperarla.
La noche es
el reverso de los días
esos que guardan la certeza
de una noche nueva
cada noche
de una noche niña asustada
aprendiendo cada noche a ser noche
creciendo y haciéndose luz cada mañana
No,
hace tiempo que no temo a la noche
secreta  que habita tu mirada.

Teresa Delgado
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