DE ALMA A ALMA

viernes, 14 de octubre de 2011

Sentencia


En una mano,

una copa grial de opulento brebaje

En la otra,

unas gotas certeras derramándose en versos.

Ambas sentencias veneno,

son mortales.

Si he de elegir que alguien muera,

no será la poesía.

©Teresa Delgado

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LOBOS



Nadie se va cuando duermes, 
se oyen los ecos de noches lejanas, 
danzas, cantos y hogueras, 
los versos te velan,
las palabras te acunan 
y mi amor amamanta 
la insaciable sed del lobo 
que busca su eterno sentido.


Teresa Delgado © 2011  

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Depart de Vicente Huidobro




            La barca se alejaba
            Sobre las olas cóncavas
De qué garganta sin plumas
            brotaban las canciones
Una nube de humo y un pañuelo
Se batían al viento
Las flores del solsticio
Florecen al vacío
Y en vano hemos llorado
            sin poder recogerlas
El último verso nunca será cantado
Levantando un niño al viento
Una mujer decía adiós desde la playa
           Todas las golondrinas se rompieron las alas.

Vicente Huidobro



Reseña biográfica
Poeta y narrador chileno nacido en Santiago en 1893.
Perteneció a una familia de rancia aristocracia donde siempre se respiró un gran ambiente intelectual. Antes de cumplir los veinte años publicó su primer libro de poemas, «Ecos del alma». Posteriormente, en 1914,
un manifiesto modernista titulado  «Non Serviam».
Vicente Huidobro es considerado como uno de los poetas vanguardistas más importantes de la primera mitad del siglo XX. 
Creó y difundió con mucho éxito la corriente del «Creacionismo», en la que se resume lo mejor del cubismo y el futurismo.
Vivió en Paris donde trabó amistad con grandes vanguardistas de la época como Guillaume Apollinaire, Jean Cocteau, André Breton, Pablo Picasso y Juan Gris.
Entre sus obras destacadas pueden señalarse, «Altazor» 1931, «Temblor de cielo», «Poemas árticos», «Ecuatorial»,
«Tour Eiffel» y «Hallali».
Falleció en 1948.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Caminos del espejo de Alejandra Pizarnik



I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.

III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.

VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.

XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.

XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.

XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.

XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.


Alejandra Pizarnik
Reseña biográfica
Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1936.
Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires.
Viajó a Paris, en donde estudió Literatura Francesa en La Sorbona y trabajó en el campo literario colaborando en varios diarios y revistas con sus poemas y traducciones de Artaud y Cesairé, entre otros.
Es una de las voces más representativas de la generación del sesenta y es considerada como una de las poetas líricas y surrealistas más importantes de Argentina.
Obras:
 «La tierra más ajena» en 1955, «La última inocencia» en 1956, «Las aventuras perdidas» en 1958, «Árbol de diana» en 1962, «Los trabajos y las noches» en 1965, «Extracción de la piedra de locura» en 1968, «El infierno musical» en 1971 y «Textos de sombra y últimos poemas», publicación póstuma en el año 1982.Alejandra Pizarnik falleció en 1972 como consecuencia de una profunda depresión.
 

martes, 11 de octubre de 2011

If I Could Be Where You Are



Enya  -  If I Could Be Where You Are 
 
(  Arwen and Aragorn ) .
If I Could Be Where You Are - Lyrics : .
Where are you this moment ?
only in my dreams .
You're missing , but you're always
a heart beat from me .
I'm lost now without you ,
I don't know where you are .
I keep watching , I keep hoping ,
but time keeps us apart .

Is there a way I can find you ,
is there a sign I should know ,
is there a road I could follow ,
to bring you back home ?




Winter lies before me ,
now you're so far away.
In the darkness of my dreaming ,
the light of you will stay ,

If I could be close beside you ,
If I could be where you are ,
If I could reach out and touch you ,
and bring you back home ,
Is there a way I can find you ,
Is there a sign I should know ,
Is there a road I could follow ,
to bring you back home to me

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C A M I N O de Patricio Sarmiento Reinoso


Camino de piel y espesura, eso eres tú. Mi paso te recorre, sentenciando el rumor gutural de una caricia sin frontera, que anida entre mi pecho y tu gemido. Me abandono a tus caderas de hierba poniente, tu cintura infinita, tus labios espesos, tu cabello indócil y mortal.

Al otro lado del valle, descubro el color de tus senos perfectos y errantes, me orillaré en tus ríos traslúcidos, donde vuela la blancura nívea de tu vientre o espejo de alfil, que vigila cada sueño sostenido.

Tengo sed de tus pestañas, tus muslos, tu agonía, aquella que es capaz de romper la noche si es que quieres, aquella que me desdibuja y me cubre de un olor a horizonte y tul.

La expedición de labios o plegarias, se pronuncian sobre tu espalda sin brújula ni enjambre. Avenida de tierra negrísima de deseo o adoquín que inflama, eres tú mujer. Eres el instante que insiste en perpetuarse y volverse latido cenital o eclipse de vida.

Sendero de piel y espuma, eso eres tú.

Mi pulso toca el acorde que brota de tu cuerpo o camino.


©Patricio Sarmiento Reinoso 

CAMINO EN LETRAS DEL SUR AQUI


Toda la poesía




Hay gente
que parece haber venido a este mundo
a tan solo decir,
a tan solo acompañar,
a tan solo encender las luces de otros,  
a escribirle a otros sus latidos.
 Mientras en su propio cuaderno
se amontonan poemas huérfanos de versos.
Nada más, ni nada menos.
Quizá sea solo cuestión de esperar un par de páginas más
para ver estallar  la poesía
escribiéndose  en la propia piel,
solo para su piel
Toda la piel
Toda la poesía
Ver que la última página
la firma
con sus propias manos
y su propia sangre,
la vida.
Quizá.

Teresa Delgado © 2011 

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Dedicado a Silvia Ochoa Ayensa: Mi amiga


domingo, 9 de octubre de 2011

Cuando dos Cuerpos - Luis Eduardo Aute



Cuando dos cuerpos se buscan,
se hace la carne, utopía,
cuando dos cuerpos se encuentran,
se hace la carne, alegría,

Cuando dos cuerpos se abrazan,
se hace la carne, anarquía,
Cuando dos cuerpos se duermen,
se hace la carne, vigía.

Créeme, créeme, créeme.
aunque el amor sea un espejo
y la pasión, flor de un día.

Cuando dos cuerpos son alma
se hace la carne, poesía.
Cuando dos cuerpos se aburren,
se hace la carne, apatía,

Cuando dos cuerpos se apartan,
se hace la carne, agonía,
Cuando dos cuerpos se niegan,
se hace la carne, herejía,

Cuando dos cuerpos se mueren,
se hace la carne, vacía.

Cuando dos cuerpos son alma
se hace la carne, poesía.

Luis Eduardo Aute

Dolor de Alfonsina Storni


Este video es un extracto del programa emitido por Canal Encuentro, Bio.ar, en una emisión dedicada a Alfonsina que vale la pena ver. la jóven rapsoda es bisnieta de Alfonsina Storni.
(Apunte realizado por Alejandra Moglia)


Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
Alfonsina Storni





Breve reseña biográfica
Nació en Capriasca, Suiza, en 1892. A los cuatro años se trasladó a Argentina, país que la acogió con su nacionalidad. Desde muy niña empezó a trabajar como maestra, haciendo sus primeros pinos como poetisa bajo el pseudónimo de TaoLao.
Obtuvo importantes premios literarios que la hicieron conocer ampliamente en todos los países latinoamericanos.
Obras, «Languidez», «El dulce daño» y «La inquietud del rosal».
Se quitó la vida en 1938.

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Y asi de caprichosa es la vida y asi de circular el tiempo, y un instante cualquiera, en cualquier lugar del universo,eones, siglos o segundos después,  tu dolor es mi dolor, tu mirada la mía y tus olas las que acarician la piel de mi alma, desprendemos el mismo suspiro o poema....

Teresa Delgado Duque

Iztaccíhuatl


Iztaccíhuatl y Popocatépetl al amancer

El invierno besó con nieve 
la piel
que un día ardiera.
Tanto tiempo pasó,
latido a latido,
tan larga fue la espera.
Amarán los dioses
aquellos versos
que ningún guerrero supo leer.
la voz
que ningún hombre
entendiera.
Ella cerró la mirada
y el corazón,
derramó su sangre y su agua
sobre el abrazo madre tierra.
Con las yemas de sus dedos
dibujó su último poema,
ahogó un grito de amor
en su regazo
recostó su alma cansada
y se durmió
para soñar
un sueño nuevo,
el mismo que un día
la pariera.

Teresa Delgado © 2011 
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De poesía: Esa realidad invisible de Juan Gelman





"La poesía viaja del misterio de uno al misterio de todos
y en ese encuentro gana su transparencia.Pasa sin nombre, sin número, ajena al cálculo y la sumisión,
corige la fealdad y el desamor,
abriga en sus tiendas de fuego.
Entra en el lenguaje como cuerpo,
corazón que interroga y no puede dormir,
come los libros de la noche.
El poema se forja en el combate contra lo que no va a decir
y así construye rostros que duran la eternidad de un resplandor,
o de un miedo, una miseria, alguna dicha,
un recuerdo que despertó y no sabe si va a la muerte o a vivir.
El poeta necesita la abolición del mundo para entrar en sí mismo y su escritura.
Entonces se metamorfosea y, como Odiseo cuando vuelve al hogar,
entra en la poesía disfrazado de mendigo.
Hace más de dos mil años le preguntaron al poeta Indostán Qu Yuan qué era la poesía.
Se quedó pensando en la respuesta y nunca más habló..."


Juan Gelman