DE ALMA A ALMA

viernes, 16 de diciembre de 2011

Quiéreme

Luis Eduardo Aute - Quiereme

"Me dicen que me quieren y es todo lo que quiero oír"

- Ray Bradbury -

Quiéreme, aunque sea de verdad,
quiéreme, y permíteme el exceso,
quiéreme, si es posible, sin piedad,
quiéreme, antes del último beso.

Quiéreme, haz que se incinere el mar,
quiéreme, como el vendaval que pasa,
por el resto de una brasa
dentro de un glaciar.

Quiéreme, sin el mínimo pudor,
quiéreme, con la insidia de la fiera,
quiéreme, hasta el último temblor,
quiéreme, como quien ya nada espera.

Quiéreme, aunque no sepas fingir,
quiéreme, que de todas mis flaquezas
sacaré la fortaleza
para revivir.

Sabes bien
que jamás te lo he pedido
ni jamás te hice un reproche...
por lo que esta vez te pido,
ya que no es cosa de dos,
que tú seas quien me quiera
como nunca me has querido
esta noche del adiós...

Quiéreme, ahora que llegó el final,
quiéreme, sin mas puntos suspensivos,
quiéreme, aunque venga el bien del mal,
quiéreme, como si estuviera vivo.

Quiéreme, que no entiendo qué hago aquí,
quiéreme, si no quieres que esté muerto,
porque todo es un desierto
fuera de ti.

Quiéreme, que ya empieza a anochecer,
quiéreme, aunque sólo sea un instante,
quiéreme, y hazlo como otra mujer,
quiéreme, como si fuera otro amante.

Quiéreme, que mañana ya murió,
quiéreme, como si el mundo acabara,
como si nadie te amara
tanto como yo...

Sabes bien
que jamás te lo he pedido
ni jamás te hice un reproche...
por lo que esta vez te pido,
ya que no es cosa de dos,
que tú seas quien me quiera
como nunca me has querido
esta noche del adiós...

Quiereme
Quiereme

Luis Eduardo Aute

LUIS EDUARDO AUTE - ALEVOSIA



Más que amor, lo que siento por ti
es el mal del animal, 

no la terquedad del jabalí, ni la furia del chacal
es el alma que se encela con instinto criminal,

es amar, hasta que duela
como un golpe de puñal... 

ay, amor, ay, dolor...
yo te quiero con alevosía...
Necesito confundir tu piel con el frío del metal
o tal vez con el destello cruel de un fragmento de cristal
quiero que tus sentimientos sean puro mineral
polvo de cometa al viento del espacio sideral... 

ay, amor, ay, dolor...
yo te quiero con alevosía.
Nada envidio a la voracidad de tu amante más letal,
ella espera tu fatalidad, yo pretendo lo inmortal
el espíritu que habita tu belleza más carnal
esa luz que resucita el pecado original

ay, amor, ay, dolor
Yo te quiero con alevosía....

 LUIS EDUARDO AUTE - ALEVOSIA

jueves, 15 de diciembre de 2011

Enigma


Galaxia de Andrómeda en ultravioleta. Mosaico de imágenes tomadas por el telescopio GALEX.

Si un día
llegara a descifrar el enigma,
y entendiera,
morirían fulminados
 el verso, la magia, el poema.
Es puro magma este amor,
puro vómito de las entrañas
de la tierra.
Puro alarido del cielo
estallido de verbos y de estrellas.
Sed, labios expectantes,
Estremecimiento, hambre,
ojos vendados, oscuro abismo,

rima espiral.
Es tan dulce este amor
 como un principito,
tan intenso como el mar,
tan  antiguo como un agujero del tiempo,
ardiente como  sol
triste como sal
Tan profundo
Tan negro
Tan bello
Tan cierto
Tan puro
 Tan amor...

 Teresa Delgado © 2011


( Galaxia Espiral M31 o Andrómeda es el objeto visible a simple vista más alejado de la Tierra a 2,5 millones de años luz, es la más grande y brillante de las galaxias y se está acercando a nosotros a unos 300 kilómetros por segundo. Se cree que de aquí a aproximadamente 3.000 a 5.000 millones de año podría colisionar con la nuestra y fusionarse ambas en una galaxia ecliptica gigante. Andrómeda es más luminosa que la Vía Láctea)


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martes, 13 de diciembre de 2011

POEMAS AZULES




Todas las flores eran bellas hasta que su mirada tropezó con aquella rosa. Entonces en su mundo no hubo mas que una flor.  El brillo de la vanidad barnizaba sus pétalos pero él pensó que era la misma luna quién la vestía. La arrogante rosa le pedía cada día un imposible que dejaba de serlo en cuanto él lo ponía ante su amor. Cada noche la desconsiderada le dejaba colgada en los labios una promesa que nunca cumplía. 

Cierto día, él sintió que ya no podría complacerla más, de manera que se vistió de silencio y decidió irse  tan lejos de ella como pudiera. Allá donde no se escuchara el atronador sonido del amor de sus latidos. 

Aquella noche  regó a su amada flor por última vez con sus propias lágrimas, le recitó un poema y simplemente se fué. De repente, ella entendió que jamás nadie la amaría como aquel príncipe pero ya era demasiado tarde;  la muerte que siempre lo amó, ya lo tenía en sus brazos.

La flor secó sus primeras  lágrimas con el último verso que le escuchó a su amado y exhaló su aroma en un largo suspiro. 

En el tapiz cielo salpicado de noche y estrellas, un corazón huele a rosas y una flor recita poemas azules.


Teresa Delgado © 2011

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