DREAMER

martes, 12 de junio de 2012

Estoy alerta y Dios lo sabe de Narciso Eduardo Pereyra (Mendoza, Argentina)






Esta noche promete.
Algo sospechoso:
un algo que amanece lejanamente verde;
algo no sé de donde, pero que llama y duele.
Estoy inquieto; soy de seda o de trapo,
resbalo, tengo sed.

Esta noche es de vidrio, es tan mía esta noche.

Quizás la onda corta del Misterio
roce la tensa red de mis antenas.
Quizás me pasen cerca los pasos
de las pálidas entelequias
que moran en la cripta del olvido.

Se me ha dado esta noche por serme para siempre

Espero, tiemblo, me retuerzo.
Paréceme que estoy a punto de encontrarme.
Y se me hace que tengo fuerzas
para morirme ya si se me ocurre

Estoy alerta y Dios lo sabe



Narciso Eduardo Pereyra: Maestro y Escritor, nació en Santa Fe en 1929.
Desde muy joven se radicó en Mendoza, en la ciudad de San Martín. Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo y se dedicó intensamente a la docencia, desarrollando paralelamente su vocación de escritor.

Ganó el segundo premio del Certamen de la SADE “Vendimia ‘75”, con la poesía “La noche que no fuiste”. También fue premiado por la SADE en el “Vendimia ‘78” con cinco cuentos.

Tiene libros inéditos: poesías, cuentos y dos novelas, “Alem 57” y “Los mutantes”.
Falleció en Mendoza, en Julio de 1981.

Narciso Eduardo Pereyra poeta de mi querida provincia de Mendoza, Argentina; lo conocí de la mano de sus versos era y seguirá siendo el abanderado de una bohemia difícil y maravillosa.

(Biografía:Pilar Lucero Ramirez )



1 comentario:

  1. Pilar Lucero Ramirez12 de junio de 2012, 23:32

    Teresa infinitas gracias por compartir este profundo poema de un poeta de mi tierra, amigo eterno de mi alma Narciso Eduardo Pereyra. "De vez en cuando la vida", diría Joan Manuel Serrat, nos acerca a personas que nos dejan para siempre la sensación de ser únicas; seres que han reunido en sí mismos las virtudes de la inteligencia, la sensibilidad por la alegría y el dolor, la visión de las pasiones del ser humano como pocos de nosotros, la mayoría encarnadas en su propia personalidad, y esa inmensa necesidad de conocimiento.
    Su vida fue la tertulia; esa vieja costumbre que el hombre pierde poco a poco. Era el hombre que sabía todo, que entendía todo y todo lo sufría. Fue un Maestro.
    Desde el fondo del recuerdo y de su poesía surge una lágrima triste, pero como escribió J.R. Jiménez: "... murió, más no lloradlo". Se "que la muerte no alcanza a los poetas".
    Gracias querida amiga del alma por tu enorme sensibilidad y difundir a este hombre y poeta inolvidable, ser entrañable en mi vida.

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Lo que escribo habrá valido la pena si llega a ese otro lado que eres tú.
Es entonces cuando firmo...
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