DREAMER

lunes, 8 de octubre de 2012

Un café en Torgallmenningen de Herminia Lægreid




El invierno acaba de lanzar su garra sobre el mundo.
La nieve pertinaz se arremolina en las aceras,
se ennegrece sobre el asfalto, viste de plata los tejados
y disfraza de lejana primavera,
de almendros y cerezos en flor,los árboles desnudos
de la plaza Torgallmenningen

Entre un bosque de gorros, gabardinas, bufandas, y paraguas;
nos espera ese café caliente, antes de perdernos
en las entrañas del tren, esa culebra infatigable
que nos marca los días.

Levanto un poco el cuello,me asomo entre los hombros
y las melenas doradas;y entre las bolsas, los sombreros
y los libros y te busco aquí y allá.
Entre un alud de cuerpos, te busco.
-Sombras que se arraciman,en un tapiz denso
como los cuadros de Brughel que tanto nos atraían
cuando eramos niñas que soñaban el norte desde el sur-
No soy yo en este paisaje que me es tan extraño ya cuando me engulle;
y esconde mi rostro entre tantos rostros
mis pasos entre tantos pasos;

Y de repente, eres tú entre todos
y de repente soy yo y me reconozco.
De repente eres ese que yo he tocado
y he acariciado y en ojos he visto el reflejo del invierno
y cuya mano ha recorrido mi geografía desnuda.

De repente dejas de ser un árbol más
entre esa selva de paraguas de abrigos, gorros y bufandas
y te quedas solo
y es como si se abriera un camino hacia tí
como si entre los arbustos y las marañas montaraces
un pequeño arroyo describiese el plano
de mis pasos

Y pienso por un instante cómo te verán los demás,
cómo serás tú fuera de mí donde mi amor no te conoce
ni te bautiza cada día con el milagro
del encuentro,
Donde mi voz no evita que te llames bosque.

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Lo que escribo habrá valido la pena si llega a ese otro lado que eres tú.
Es entonces cuando firmo...
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