DE ALMA A ALMA

martes, 13 de noviembre de 2012

Tengo el Madrid. de los zapatos de charol de Berbel




Tengo el Madrid.
de los zapatos de charol que se comían
los calcetines blancos en las procesiones.
El del ayer, el hoy y el mañana;
el de Galdós y Alonso Quesada al mismo tiempo.
Madrid de los silencios y de aguas finas del Lozoya.
Atragantado de estrellas hollywoodenses recién estrenadas en la Gran Vía.
Madrid de abrigos de astracán que buscan el océano por todas sus esquinas
y mares pintados de azul brillante que siempre fueron de cartón.
Bocas del metro en las que entro y salgo.
Soy un gusano más que camina por debajo de la tierra
y soy gentío y muchedumbre variopinta.
Estaciones engullidoras de prisas, navajeros, carteristas y almas cándidas,
buscadores de sueños, libros, libreros, tertulias, tugurios y cafés.
Madrid de tránsito, pasada y esperanza.
Madrid extravío, estrafalario, fanfarrón, sofocante, descarado, intelectual,
bullicioso y bohemio. Cursi, cortés, elocuente, aristocrático, escapado,
hortera, ruidoso, castizo, obrero y frívolo.
Tengo un Madrid distinto, intermitente, transparente y oscuro,
de años crecidos a la sombra del madroño,
durmiendo la siesta a la vera del perro de la infanta Margarita.
Madrid de espárragos, fresones, churros, tortillas y cocidos,
perdido entre mesones, tascas y tabernas que huelen a vinagre y aceitunas.
Gritos, carreras, grises, mítines, panfletos y más palos.
Madrid, ella, seducida y seductora, remangada de espantos y tragedias.
Expendedora recia de aguardientes, cañas, chatos y cazallas.
Retadora y encarada al futuro.
Madrid de álamos, chopos, cipreses, castaños, amoríos y funerales.
Madrid de ferias y trifulcas. Madrid de los delirios. Madrid de los encantos.
Arañada y transgredida de historia y corazón.
Tengo el Madrid que ahora es otra cosa, insistiendo y atiborrada de ecos.
Estructuro tus calles, tu memoria: La Castellana con sus brazos abiertos
Y los besos redondos de Botero en el Paseo de Recoletos.
Sigo tomándome el café con La Cibeles y ni me rugen los leones de Las Cortes.
Saludo al Neptuno y hago mis reverencias a Velásquez o me bebo
los rojos de Goya en cada encuentro fortuito.
Madrid de Austrias y Borbones. De “ahí está” la Puerta de Alcalá y
allá la Plaza Mayor con sus bufones modernos.
Me trago a los insospechados, desconocidos y locos
de Malasaña a Chueca. De la Movida a los okupas y emigrantes.
Tú la Castilla y yo la villana. Pretenciosas y soberbias ambas,
que añoran el matiné de las tardes postizas de la infancia..
Hierros, cristales y árboles que siguen conociéndome
como a una más de las Descalzas Reales o de poetas primerizos en ebullición.
Ay, mi Madrid, isla gigante de tantos náufragos hambrientos.
Brújula de las aristas del tiempo que huele a nardos y a violetas.
Hoy suspiro en Barajas y maldigo la T-4.
Madrid, embarcadero de ilusiones. Kilómetro cero de tantos futuros.
Puerto perdido, faro y marea de aquellos años míos lejanos.
Madrid, Madrid de mis espejos.
Tú que me sigues queriendo, me sigues queriendo
-inexplicablemente- una hora más que yo. 
http://berbel-canarias.blogspot.com.es/

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