DREAMER

sábado, 4 de agosto de 2012

OIGAN de VLADIMIR MAYAKOVSKI

Frida Kalo y el poeta futurista ruso Vladimir Mayakovski

 
Oigan;
si encienden las estrellas
es porque alguien las necesita. 
¿verdad?
Es que alguien desea que estén,
es que alguien llama perlas a esas escupitinas.
Resollando
entre tormenta de polvo al mediodía
penetras hasta Dios,
tema haber llegado tarde
llora,
le besa las mano carniseca,
implora
que pongan sin falta una estrella
jura
que no soportará ese tormento inestelar.
Y luego
anda preocupado,
aunque aparenta calma.
Dice a alguien:
¿ahora no estás mal, eh?
¿A que ya no tienes miedo?
Oigan, si encienden
las estrellas
es porque alguien las necesita 
¿verdad?
Es indispensable que todas las noches
sobre los tejados
arda
aunque sea una sola estrella. 
 
                                                         VLADIMIR MAYAKOVSKI






Vladimir Mayakovski nació en 1893 en Bagdadi en la provincia rusa de Georgia; ruso y cosaco por parte de padre, ucraniano por parte de madre. En 1906, tras morir el padre, su familia se traslada a Moscú, allí pronto entrará a formar parte de partidos de ideología bolchevique, leerá a Marx y participará en diferentes actividades subversivas contra el zar que le llevarán a ser detenido en 1906 , con apenas 13 años... (será detenido otras dos veces y condenado en una de ellas a un año de prisión).Allí será cuando comience a concebir su pensamiento literario, su ideología poética .

Biografía tomada de:  http://atlasdepoesia.blogcindario.com/

Fabricas de amor de Juan Gelman






Fábricas del amor
Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.



Juan Gelman









Reseña biográfica
Poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1930.
Hijo de inmigrantes rusos, se inició en la poesía desde muy pequeño, orientado por su hermano Boris quien fue  un lector compulsivo. Abandonó su carrera de Química para dedicarse por completo al destino de las letras.
Salió de Argentina en 1976 durante la dictadura militar y vivió en el exilio en México, donde decidió fijar la residencia  en forma definitiva.
De su obra poética se destacan las siguientes publicaciones:«Violín y otras cuestiones» en 1956, «En el juego en que andamos»  en 1959,   «Gotán» en 1962, «Los poemas de Sidney West» en 1969,  «Fábulas» en 1970, «Salarios del impío» en 1993,
«Sombra de vuelta y de ida» en 1997, «Incompletamente» en 1997  y «Salarios del impío y otros poemas» en 1998.
En 1997 obtuvo el Premio Nacional de Poesía en Argentina, el premio Juan Rulfo en el año 2000,  en 2004 el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde, en 2005 los premios Iberoamericano Pablo Neruda y Reina Sofía de Poesía,
y en el año 2007 el Premio Cervantes.
   ©
Biografía tomada de  http://amediavoz.com/gelman.htm/



martes, 31 de julio de 2012

NUNCA MIRAS MIS MANOS




Nunca miras mi manos (Jo Blankenburg - Iumentum) V&D
 
A quien pueda interesar:
Me he muerto unas cuantas veces y solo lo he sabido yo.  Para muchos aquella palidez  era de floja, débil e incluso hipocondriaca. Gracias a que me morí, mientras otros me ponían las etiquetas que a ellos más cómodas les venían, me hice grande y fuerte, accedí a realidades inaccesibles para muchos pero que me han abierto un campo infinito de posibilidades, amo más a la gente y a la vida. Me volví más espiritual al mismo tiempo que paradójicamente, también me volvía más humana. Mi intuición y sensibilidad se han agudizado y eso, lo admito, jode un poco para andar por estos planos.
Cuando soy feliz soy muy feliz, cuando amo,  amo con todo el amor, y tú sabes a que me refiero. No tengo prisa aunque a veces, la prisa me posee por completo,  y es entonces cuando me desespero, esto solo ocurre  antes de que me de risa recordar que cada cosa ocurre cuando ha de ser, es decir, a su debido tiempo.
Cuando me siento sola no hay nadie más solo en el universo y cuando estoy triste no me cabe más tristeza en el alma. También cuando tengo miedo tengo más miedo que nadie y a pesar de ver los retos, las sincronicidades y las pistas  que me pone la vida por delante tiemblo y pospongo todo lo que puedo el dar el primer paso, pero lo doy aún con miedo. Tengo los cuentos y la poesía, tengo la música y las palabras. Tengo la maravilla que son los niños, el mar de su sabiduría, el juego de sus miradas. Tengo tinta y papel y mucho que decir. Tengo muchos regalos de la vida, algunos hasta fueron bellos, o dulces, o suaves, o importantes.
Tengo gente que me ama y a la que amo  luego creo que soy inmensamente rica. 
Sin embargo, no he perdido la costumbre de morirme de vez en cuando pero solo lo hago para no olvidarme nunca más de lo inmensamente valiosa que es la VIDA.
Pero tú, precisamente tú dime ¿Porque nunca miras mis manos?


 Teresa Delgado © 2012



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lunes, 30 de julio de 2012

Exhortación





 
Cielo noche, biblioteca de estrellas
que desde tus páginas nos observas
adivinas y escribes nuestras huellas.

Tierra noche dulce espejo de luna
corcel de papel que galopa el viento
dibujándonos en libros de espuma.

No fuimos, no somos y no seremos
letras inconexas, olas de viento
epitafios mudos de crisantemos.
Poetas:
Despertad y mirad el cielo mudo
gritad voces  a la viudez del viento
rimad latidos para nuestro escudo.
Teresa Delgado © 2012


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