DREAMER

sábado, 17 de noviembre de 2012

Poema 16 (Paráfrasis a R. Tagore) de PABLO NERUDA







Poema 16
(Paráfrasis a R. Tagore)
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
Cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

jueves, 15 de noviembre de 2012

SONETO DE LA DULCE QUEJA de FEDERICO GARCÍA LORCA



 SONETO DE LA DULCE QUEJA
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

ROMANCE DE LA LUNA
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.

martes, 13 de noviembre de 2012

Tengo el Madrid. de los zapatos de charol de Berbel




Tengo el Madrid.
de los zapatos de charol que se comían
los calcetines blancos en las procesiones.
El del ayer, el hoy y el mañana;
el de Galdós y Alonso Quesada al mismo tiempo.
Madrid de los silencios y de aguas finas del Lozoya.
Atragantado de estrellas hollywoodenses recién estrenadas en la Gran Vía.
Madrid de abrigos de astracán que buscan el océano por todas sus esquinas
y mares pintados de azul brillante que siempre fueron de cartón.
Bocas del metro en las que entro y salgo.
Soy un gusano más que camina por debajo de la tierra
y soy gentío y muchedumbre variopinta.
Estaciones engullidoras de prisas, navajeros, carteristas y almas cándidas,
buscadores de sueños, libros, libreros, tertulias, tugurios y cafés.
Madrid de tránsito, pasada y esperanza.
Madrid extravío, estrafalario, fanfarrón, sofocante, descarado, intelectual,
bullicioso y bohemio. Cursi, cortés, elocuente, aristocrático, escapado,
hortera, ruidoso, castizo, obrero y frívolo.
Tengo un Madrid distinto, intermitente, transparente y oscuro,
de años crecidos a la sombra del madroño,
durmiendo la siesta a la vera del perro de la infanta Margarita.
Madrid de espárragos, fresones, churros, tortillas y cocidos,
perdido entre mesones, tascas y tabernas que huelen a vinagre y aceitunas.
Gritos, carreras, grises, mítines, panfletos y más palos.
Madrid, ella, seducida y seductora, remangada de espantos y tragedias.
Expendedora recia de aguardientes, cañas, chatos y cazallas.
Retadora y encarada al futuro.
Madrid de álamos, chopos, cipreses, castaños, amoríos y funerales.
Madrid de ferias y trifulcas. Madrid de los delirios. Madrid de los encantos.
Arañada y transgredida de historia y corazón.
Tengo el Madrid que ahora es otra cosa, insistiendo y atiborrada de ecos.
Estructuro tus calles, tu memoria: La Castellana con sus brazos abiertos
Y los besos redondos de Botero en el Paseo de Recoletos.
Sigo tomándome el café con La Cibeles y ni me rugen los leones de Las Cortes.
Saludo al Neptuno y hago mis reverencias a Velásquez o me bebo
los rojos de Goya en cada encuentro fortuito.
Madrid de Austrias y Borbones. De “ahí está” la Puerta de Alcalá y
allá la Plaza Mayor con sus bufones modernos.
Me trago a los insospechados, desconocidos y locos
de Malasaña a Chueca. De la Movida a los okupas y emigrantes.
Tú la Castilla y yo la villana. Pretenciosas y soberbias ambas,
que añoran el matiné de las tardes postizas de la infancia..
Hierros, cristales y árboles que siguen conociéndome
como a una más de las Descalzas Reales o de poetas primerizos en ebullición.
Ay, mi Madrid, isla gigante de tantos náufragos hambrientos.
Brújula de las aristas del tiempo que huele a nardos y a violetas.
Hoy suspiro en Barajas y maldigo la T-4.
Madrid, embarcadero de ilusiones. Kilómetro cero de tantos futuros.
Puerto perdido, faro y marea de aquellos años míos lejanos.
Madrid, Madrid de mis espejos.
Tú que me sigues queriendo, me sigues queriendo
-inexplicablemente- una hora más que yo. 
http://berbel-canarias.blogspot.com.es/

lunes, 12 de noviembre de 2012

Aplastamiento de las gotas de Julio Cortazar





Aplastamiento de las gotas

     Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones
cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita
en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo
y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
     Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga,
ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
     Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración
del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
     Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

domingo, 11 de noviembre de 2012

"Retrato de Mamá"De René Rodríguez

 

"Cada vez que me mira,
ve que la miro,
envejeciendo de este lado
mientras ella cada vez rejuvenece
en mi recuerdo."

"Retrato de Mamá" del libro Apuntes a Lápiz, pp.13