DREAMER

domingo, 2 de junio de 2013

Fisiología de una erección





  
Que el cerebro vea, escuche, saboree, huela, sienta o lea
y se deshaga en testosterona sobre el cuerpo que se erecta,
eso es deseo.
Que el deseo nos revuelque de ganas de amar a otro cuerpo
y nos convulsione hasta caer exhaustos y flácidos,
eso es vida.
Que la vida, detrás de cualquier epíteto,
se ordeñe a sí misma para no estallar de un palpitante, pleno y perfecto vacío,
eso es muerte.
Que la muerte, ese húmedo silencio, ese agujero secreto absoluto
sea la única opción para no estar tan vivo,
eso es amor.
Que el amor sea la excusa exquisita 
para que un cadáver cargado de testosterona y versos 
derrame su semen en las páginas del mundo,
eso es poesía.

 Teresa Delgado © 2013



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