DREAMER

jueves, 17 de enero de 2013

La copa de las hadas de Rubén Darío

 

18 Enero 2013: 146º Aniversario del nacimiento de Rubén Darío




 ¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay niños risueños
y enjambre de mariposas?
Quizá.
En sus grutas doradas,
con sus diademas de oro,
allí estaban, como un coro
de reinas, todas las hadas.
Las que tienen prisioneros
a los silfos de la luz,
las que andan con un capuz
salpicado de luceros.
Las que mantos de escarlata
lucen con regio donaire,
y las que hienden el aire
con su varita de plata.
¿Era día o noche?
El astro
de la niebla sobre el tul,
florecía en campo azul
como un lirio de alabastro.
Su peplo de oro la incierta
alba ya había tendido.
Era la hora en que en su nido
toda alondra se despierta.
Temblaba el limpio cristal
del rocío de la noche,
y estaba entreabierto el broche
de la flor primaveral.
Y en aquella región que era
de la luz y la fortuna,
cantaban un himno, a una,
ave, aurora y primavera.
Las hadas ?aquella tropa
brillante?, Delia, que he dicho,
por un extraño capricho
fabricaron una copa.
Rara, bella, sin igual,
y tan pura como bella,
pues aún no ha bebido en ella
ninguna boca mortal.
De una azucena gentil
hicieron el cáliz leve,
que era de polvo de nieve
y palidez de marfil.
Y la base fue formada
con un trémulo suspiro,
de reflejos de zafiro
y de luz cristalizada.
La copa hecha se pensó
en qué se pondría en ella
(que es el todo, niña bella,
de lo que te cuento yo).
Una dijo: ?La ilusión;
otra dijo: ?La belleza;
otra dijo: ?La riqueza;
y otra más: ?El corazón.
La Reina Mab, que es discreta,
dijo a la espléndida tropa:
?Que se ponga en esa copa
la felicidad completa.
Y cuando habló Reina tal,
produjo aplausos y asombros.
Llevaba sobre sus hombros
su soberbio manto real.
Dejó caer la divina
Reina de acento sonoro,
algo como gotas de oro
de una flauta cristalina.
Ya la Reina Mab habló;
cesó su olímpico gesto,
y las hadas tanto han puesto
que la copa se llenó.
Amor, delicia, verdad,
dicha, esplendor y riqueza,
fe, poderío, belleza...
¡Toda la felicidad!...
Y esta copa se guardó
pura, sola, inmaculada.
¿Dónde?
En una isla ignorada.
¿De dónde?
¡Se me olvidó!...
¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay niños risueños
y enjambres de mariposas?
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Esto nada importa aquí,
pues por decirte escribía
que esta copa, niña mía,
la deseo para ti.

Rubén Darío


Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, 18 de enero de 1867 - León, 6 de febrero de 1916), fue un poeta nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española. Es posiblemente el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado príncipe de las letras castellanas.

miércoles, 16 de enero de 2013

Canción de amor de Rainer Maria Rilke


Fotografía de Rainer Maria Rilke

 Canción de amor

¿Cómo podría yo retener mi alma, y que no llegara
a rozar la tuya? ¿Cómo podría alzarla,
por encima de ti, y que llegara a las cosas?
Oh, cómo me gustaría alojarla
en un lugar perdido, oscuro,
en lugar extraño, silencioso,
donde no resonara cuando tu hondura vibre.
Pero todo lo que nos roza, a ti y a mí
nos une, como el arco del violín consigue
sacar de dos cuerdas una sola voz.
¿En qué instrumento estamos los dos tensos?
¿Qué violinista nos tiene entre sus manos?
Oh, canción dulce.

(Nuevos poemas, 1907)


Wie soll ich meine Seele halten, daß
sie nicht an deine rührt? Wie soll ich sie
hinheben über dich zu andern Dingen?
Ach gerne möcht ich sie bei irgendwas
Verlorenem im Dunkel unterbringen
an einer fremden stillen Stelle, die
nicht weiterschwingt, wenn deine Tiefen schwingen.
Doch alles, was uns anrührt, dich und mich,
nimmt uns zusammen wie ein Bogenstrich,
der aus zwei Saiten eine Stimme zieht.
Auf welches Instrument sind wir gespannt?
Und welcher Geiger hat uns in der Hand?
O süßes Lied.

Rainer Maria Rilke
(Neue Gedichte, 1907)

  [Traducción al castellano de Antonio Pau]


Tomado de la pág. ART:  https://www.facebook.com/ARTtodaslasartes

martes, 15 de enero de 2013

TODO EL PASADO de Gloria Fuertes




 


Todo el pasado se quiere apoderar de mí
y yo me quiero apoderar del futuro,
me dislocan la cabeza para que mire atrás
y yo quiero mirar adelante.

No me asustan la soledad y el silencio,
son los lugares preferidos de Dios
para manifestarse.

Mi eterna gratitud a los que me quieren,
siempre les recordaré a la hora del sol.

No puedo detenerme,
perdonad, tengo prisa,
soy un río de fuerza, si me detengo
moriré ahogada en mi propio remanso.

 Gloria Fuertes


Gloria Fuertes


Gloria Fuertes fue una escritora española, nacida en Madrid el 28 de julio de 1917 y fallecida en la misma ciudad el 27 de noviembre de 1998. Provenía de una familia muy humilde y, dado que su padre trabajaba como portero, debieron mudarse en varias ocasiones, lo cual repercutía en la estabilidad escolar de Gloria. Cuando tenía diecisiete años, el fallecimiento de su madre la obligó a trabajar; contaba con una amplia preparación académica, lo cual le permitió obtener un puesto en el departamento de contabilidad de una fábrica metalúrgica. Esto no la alejó de las letras, ya que aprovechó cada rato libre para escribir poesía. Al año siguiente, pudo publicar sus primeras obras y también comenzó a dar recitales en Radio Madrid. A partir de ese momento, colaboró con diversas revistas, como ser la infantil Maravillas (ofreciendo historietas, cuentos y poemas), Chicas, Postismo y Cerbatana.
Entre los libros de su autoría encontramos los poemarios "Isla Ignorada", "Antología Poética", "Aconsejo beber hilo" y "Poemas del suburbio", así como la obra de teatro en verso titulada "Prometeo". Gloria recibió el Premio Guipúzcoa de poesía, el "Lazarillo", la Beca March para Literatura Infantil y fue diplomada honorífica del Premio Internacional Andersen, también por obras para niños.

lunes, 14 de enero de 2013

Los años de Celsa barja


Los años no sólo dibujan arrugas. Acorralan la carne, atentos al traspiés de los sueños, multiplican las nostalgias en su duermevela de cenizas y humo. Sus huellas son arañazos y cada arañazo un dintel, un arco franqueado hacia una estancia en la que todo falta, hasta la desidia de contemplarnos ajenos, como prófugos cíclicos en busca de la luz, aunque sea la sombra feble del pabilo encendido en frases sueltas. Con los años comprendes que la nada llama a la nada, que antes o después se castra la garganta ante un austero leccionario. Pero siempre hay un indulto a la angustia, una mueca que subraya el silencio, un fragmento de penumbra en la revertida inocencia... Marea de aire, con su reflujo de palabras, inextricable naipe ante el oráculo líquido de la soledad... Y, en el centro de la vida, la propia compañía, la gran desconocida a la que siempre evitamos, aunque la engañemos con una sonrisa. 

Celsa Barja © 2012

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