DREAMER

viernes, 14 de marzo de 2014

Soy un oso


 




Confirmado.
Soy un oso.
Ha sido un invierno frío, pesado, largo y oscuro. También ahí afuera. 
Hace tiempo que me gusta el invierno, pero aún me cuesta vivir ese estado de nostalgia y recogimiento que invita a la introspección, a descansar, a  mimarse y a reservarse para la siguiente estación sin sentir culpa.
Es como si uno no tuviera derecho a escucharse, a sentirse, a permitirse ser como va siendo.
Soy un oso.
Acepto mi necesidad  absoluta de invernar.  No hacer caso de las necesidades de uno se paga caro.Muy caro.
Antes, el invierno me sumía en una profunda y constante tristeza pero desde  hace ya algún tiempo  me gusta su color, su olor, su textura e incluso se ha vuelto más llevadero ese estado de cansancio, somnolencia, melancolía, de llanto confundido con la lluvia, de poema azul; de canción larga.
Aunque, sinceramente, para qué nos vamos a engañar, lo  que más me gusta del invierno es ese instante en que te salta en el pecho una chispa de manera inesperada  y sientes se te abran más los ojos, que precisas  quitarte  las pieles de encima  y salir corriendo para atesorar  el mayor número de rayos de sol en la superficie  del alma.
Ummm!
Acepto que soy Oso.
Acepto que me encantaría poder invernar.
Acepto que adoro PRIMAVERARME.

Teresa Delgado © 2014



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