DE ALMA A ALMA

miércoles, 13 de agosto de 2014

CONFORMIDAD de PEDRO LEZCANO MONTALVO




Yo declaro mi amor a lo que muere.
Siendo fugaz, no puedo amar lo eterno.
Amar lo eterno sólo es despedirse,
desesperadamente pasajero.
 
Muere la rosa cuando no es de cera.
Yo llamo hermano a lo que está muriendo.
Contento voy con el que va conmigo,
aunque muy pobre sea el compañero.
 
Se nos ha muerto el hijo de la infancia
del que no somos sino vivo féretro,
un hijo extraño que a la vez fue padre
de lo que somos y lo que seremos.
 
Muere la rosa cuando no es de cera.
Yo fui silencio y volveré al silencio.
Pero por un instante lo habré roto
con una imprecación o con un beso.

Hasta el poema callará conmigo,
aunque algún eco dejará en el viento.
  Muere la rosa cuando no es de cera.
De mí tan sólo quedarán los huesos,

lo más infame si lo más perenne,
pobres despojos del festín del tiempo.

Si no tan bello como el de la rosa,
polvo seremos -aunque polvo en vuelo,
como el del ala de la mariposa.

 PEDRO LEZCANO MONTALVO
Madrid, 1920 Las Palmas de Gran Canaria, 2002

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