DE ALMA A ALMA

sábado, 14 de febrero de 2015

CAMINOS DE ESTRELLAS




― ¿Dónde has estado hasta tan tarde?- pregunté contrariado - ¿Es que no vas a responder? Me tenías preocupado.
El niño miraba hacia arriba desde su diminuto tamaño, con mirada de noche y ladeada sonrisa. No pestañeaba.
― ¿Has olvidado que hay que estar en casa antes de que se ponga el sol? ¡Que sea la última vez que llegas cuando ya es de noche! ¿Con quién has estado y dónde?
Él, con su voz pequeñita respondió:
―Estoy bien papá, allí había tanta luz que no me di cuenta que aquí había noche. No volverá a pasar. Te lo prometo papá.
Como siempre,  me pudo el amor que él me reconocía, así que se fue como cuando uno tiene un tesoro que urge esconder, como cuando uno tiene el secreto más grande del mundo, como cuando uno no puede contener la dicha. Así de rápido se fue.
―No hagas ruido, mi amor, tu madre y tu hermana duermen.
Como un huracán de puntillas el niño se fue a su lugar y a cada paso que daba su padre entendía.
Recordó cuando él mismo fue niño y como al volver iba dejando a su paso, polvito de estrellas.
Dedicado a Otto

Teresa Delgado © 2015

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