DREAMER

martes, 14 de abril de 2015

A Don Eduardo Galeano


Fotografía tomada de la red: Autor desconocido

A Don Eduardo Galeano:
Envolví en mi voz cada una de tus palabras, esas historias tuyas que hacías de todos y a todos nos envolvían el alma. Me las sé, las hice mías y siempre que las contaba me parecía que sonaba tu voz y que, una a una, me las iba recordando. Nunca conseguí saber cómo demonios te me metías en las orejas y en el corazón para que no te estropeara los cuentos. Cuento. Mi oficio es el de narrar y te confieso, aunque sé que lo sabes, que tus historias son y serán siempre mis preferidas. No te quedaste al parto del mundo, ese que sabías preñado de otros mundos nuevos y que ahora presenciarás en palco de honor.
¡A mí no te me mueres así amigo! Yo entiendo que quieras descansar, que te lo mereces, que estés harto de esta locura que se ha vuelto todo, que quieras ver otros paisajes y respirar otros aires, pero morirte no te me mueres porque te quedas aquí, para siempre conmigo. Y ahora será tu voz, más viva que nunca, la que me acune el alma para que yo con la mía te escriba mensajes con lluvia, nubes y sin papel que a golpe de latidos los amigos, por muy lejos que estén, se entienden.


 Teresa Delgado © 2015
13 de Abril 2015

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