DE ALMA A ALMA

sábado, 19 de septiembre de 2015

QIBLI


Llegas como la arena que el viento
arrancó a mordiscos a la piel de las dunas,
caliente, seco, atrevido, sobrevolando el mar
envolviendo a las olas, fabricando nubes de oro.
Llegas y te arremolinas en mi oreja, silvas, secreteas
haciendo y deshaciendo el tiempo a tu antojo
juegas con mi aliento, verseas los labios del aire.
Ni una rendija de mi queda intacta,
conoces todos los atajos, los caminos, los recovecos.
Llegas certero a tu objetivo
te esparces, palabreas, suspiras, te recoges y te vas
a ser de nuevo desierto.

Teresa Delgado © 2015

El siroco o jaloque es un viento del sudeste propio del mediterráneo. Viene desde el Sáhara y llega a velocidades de huracán en el norte de África y el sur de Europa.

Es conocido en el norte de África por la palabra árabe qibli (قبلی es decir, "procedentes de la Qibla"). En italiano se le llama Scirocco y Sirocco. En griego, σιρόκος ("sirókos"), mientras que en Croacia, Montenegro y Eslovenia se llama Jugo, y Ghibli en Libia. El siroco cuando llega al sur de Francia, contiene más humedad y es conocido como el marin. En las Islas Canarias este opresivo, caliente, polvo con el viento se llama Calima. El nombre del siroco en el suroeste de España es jaloque, xaloc en catalán. En Malta, que se conoce como xlokk. En árabe levantino (Líbano, Siria) hay un viento similar al que se llama شلوق shlūq.
Siroco puede tener relación con la estrella Sirio. Sirio es la estrella más brillante del hemisferio norte. Sirio, del can mayor, sigue a la constelación Orión, el cazador, en su viaje diario por el universo. Este hecho no es visible todo el año. A finales del periodo estival comenzamos a ver a Orión y su fiel perro, cruzar por la noche el firmamento. Pero su orto helíaco (primer orto de una estrella que ha permanecido invisible unos meses) se producía, en la Grecia Clásica, cerca del solsticio de verano, en el periodo de máximo calor. La Canícula coincidía con la salida del Can mayor ( de ahí su nombre ) y su estrella Sírio (Σείριος: la ardiente, la abrasadora, en griego clásico)(Herrmann, 1990: 148). Ya los egipcios relacionaron la época de inundaciones del Nilo con la observación nocturna de Sírio a finales de verano. Adoraron a la estrella como a un dios benefactor de las cosechas. Y justamente Sírio salía por el sureste, hace 8000 años. No es de extrañar que el viento del sureste, caliente y abrasador, que soplaba desde el punto por donde salía Sirio se llamara Siroco y el lugar de procedencia Siria. 



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