DE ALMA A ALMA

miércoles, 25 de noviembre de 2015

AGUA Y MIEDO





El agua se podía oler en aquella estancia, el silencio era ensordecedoramente aplastante. Nadie emitía respiración alguna, ni latido, ninguno de ellos tragaba saliva, tan solo uno de los rehenes descuidadamente se permitió gotear.
Nada hace más ruido al caer que las gotas de miedo. Así que el secuestrador se vio obligado a cumplir su palabra y sin pérdida de tiempo y rompiendo estrepitosamente el silencio liberó al rehén de la terrible tortura de imaginar lo peor de todas las maneras posibles.
NOTICIAS: Todos los rehenes, excepto uno, salieron con vida del secuestro al Banco Paradox.

 Teresa Delgado © 2015


 #microrelatos100palabrasNACE

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