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jueves, 16 de abril de 2015

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Teresa Delgado © 2015

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martes, 14 de abril de 2015

A Don Eduardo Galeano


Fotografía tomada de la red: Autor desconocido

A Don Eduardo Galeano:
Envolví en mi voz cada una de tus palabras, esas historias tuyas que hacías de todos y a todos nos envolvían el alma. Me las sé, las hice mías y siempre que las contaba me parecía que sonaba tu voz y que, una a una, me las iba recordando. Nunca conseguí saber cómo demonios te me metías en las orejas y en el corazón para que no te estropeara los cuentos. Cuento. Mi oficio es el de narrar y te confieso, aunque sé que lo sabes, que tus historias son y serán siempre mis preferidas. No te quedaste al parto del mundo, ese que sabías preñado de otros mundos nuevos y que ahora presenciarás en palco de honor.
¡A mí no te me mueres así amigo! Yo entiendo que quieras descansar, que te lo mereces, que estés harto de esta locura que se ha vuelto todo, que quieras ver otros paisajes y respirar otros aires, pero morirte no te me mueres porque te quedas aquí, para siempre conmigo. Y ahora será tu voz, más viva que nunca, la que me acune el alma para que yo con la mía te escriba mensajes con lluvia, nubes y sin papel que a golpe de latidos los amigos, por muy lejos que estén, se entienden.


 Teresa Delgado © 2015
13 de Abril 2015

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lunes, 13 de abril de 2015

13 de Abril 2015: El dolor se dice callando- Eduardo Galeano-



El mundo
Un mar de fueguitos 
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.

 Eduardo Galeano-El libro de los abrazos.pdf



Cuando supe de la partida de Galeano por mi amiga Andrea  paisana suya y sabedora de mi admiración y especial cariño por él se me encogió el corazón.
Le conté que hacía  tan solo una semana que mi hija y yo hablábamos de él. Yo le decía:
―Hay gente que aunque no la hayas visto nuca se te mete en la vida y durante años es como si fueran tu familia o más, como si fueran parte de ti. Por ejemplo, - le dije porque ella sabe desde siempre de mi debilidad por mi contador de historias preferido, por uno de los  hombres con más lucidez, congruencia, empatía y compromiso que he conocido, por un escritor que considero uno de mis grandes maestros- yo nunca he visto a Galeano  pero si se muriera yo lo voy a sentir mucho, me va a doler, lo voy a echar de menos, sentiría que el mundo no volvería a ser igual porque le faltaría algo grande, ¿Lo entiendes?
Creo que, si no lo entendió entonces, hoy al verme llorarlo  si lo ha hecho.

Teresa Delgado © 2015

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, una de las voces más significativas de la narrativa latinoamericana de los últimos años, ha fallecido a los 74 años en Montevideo, su ciudad natal.
 http://ow.ly/Ly0DX

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