DE ALMA A ALMA

viernes, 7 de abril de 2017

PASARÁ



  #Insights Me llega como un eco lejano el punzante dolor de quedarme siempre fuera de tu abrazo. Sé que ya no soy una niña. Que es pasado. Que ya entendí. Es solo que de improviso un rayo de sol iluminó ese preciso rincón de la estancia. Pasará. Pasará como el día pasa y mañana ya será otro.

Teresa Delgado © 2017

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jueves, 6 de abril de 2017

LECTURAS



Está lo que se sabe gracias a los mecanismos intelectuales y lo que se aprehende  gracias a las sinapsis del alma, esa suerte de Insights o fogonazos que surge por unos instantes y cuando menos nos lo esperamos pero que lo ilumina todo dejándonos con una incuestionable e íntima sensación de  certeza que reconocemos como algo tácitamente valioso y digno de ser guardado para siempre en los cajones de la experiencia. Sin análisis, porque sí, sin duda alguna. Intuición lo llaman unos, sabiduría lo designan otros, ese “no sé qué”, que nos ha guiado muchas veces, o debería decir siempre aunque no siempre le hiciéramos caso a pesar de siguiendo nuestra intuición pocas veces nos equivocáramos y si muchas cuando la hemos enterrado bajo una montaña de condicionamientos intelectuales, creencias o miedos.
Uno, a pesar de percibir señales más o menos claras desde un primer momento, a pesar de tener el privilegio de ver antes que otros, más amplio, más claro y más allá, es proclive a la negación quizá por aquello de haber castrado de alguna manera su instinto en pos de los designios de un sistema que nos moldea desconectados de nuestra sabiduría interna, niega y se niega a ver, lo que ya vio -o en honor a la precisión, debería decir olió por la íntima relación que guarda la intuición con el olfato-  y sigue intelecto en mano fabricando paisajes a medida por el mero hecho de satisfacer unas necesidades y sobre todo a un ego que, a estas alturas de la historia uno empieza a sospechar que jamás logrará satisfacción.
Durante breves intervalos de cordura, algunos suertudos logran,  merced al cuerpo calloso, conexión entre ambos hemisferios cerebrales y ocurre cierta convivencia entre lógica e intuición, entonces uno entiende que determinada situación que nos esté aconteciendo, por muy intensa que por momentos nos parezca, no tiene mucho sentido, que desde antes de ser no tenía visas de “llegar a  ser”, que no es bidireccional, que hay claras señales de posiblemente no exista más allá del propio paisaje, en otras uno se siente en el deber irremediable de transgredir las normas en un intento de sanar a todos esos yoes heridos que se ha traído de la mano por no percibir el momento y lugar oportuno para despedirte de ellos. La niña, la adolescente, la mujer, la madre, la hembra… Todos esos roles que quedaron huérfanos en tu camino mientras tu continuabas hacia adelante en la ardua tarea de sobrevivir dejándote a cachos esparcida por el terreno más o menos fértil que transitabas y que dará, si los dioses y los elementos fueran propicios habida cuenta de tantas semillas. Algo bueno saldrá de todo esto que es vivir con o sin acierto, aun equivocándose, uno tiene la certeza de que nunca obró de mala fe sino de soledad y frio, de inexperiencia, quizá de silencio o de poco interlocutor que hablara el mismo idioma; entonces, poco a poco, uno se va colocando en el lugar que le toque y aceptando el tiempo en el que está y aun sabiendo de interdimensionalidades y posibilidades infinitas abre los ojos y acepta lo que eligió, no se resigna sino que ACEPTA  que a fin de cuentas y como decía Jon « La vida es aquello que ocurre mientras tú haces otros planes “ y un poco te mueres pero ya sabiendo que la vida es también un sin fin de muertes chiquititas que te van colocando ante la definitiva y te dan el pasaporte a una nueva elección.
¡Lo que no huela a auténtico mejor sacárselo y listo!
O no, porque se trata siempre de elegir y también es respetable quedarse inamovible en el renglón elegido hasta que la mirada que lee tu historia acabe su lectura o decida cerrar tu libro.



Teresa Delgado © 2017



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