PÁJAROS- Gustavo Santaolalla

lunes, 16 de septiembre de 2013

NÉCTAR




Como la fruta prohibida se volvió culpa, silencio y mordida.
Como el primer trozo dulce  rasgó la inocencia del paladar y la garganta
y como les devolvió la vida a los sentidos,
 puso en marcha el latido y pálpito en el vientre
abriendo las puertas a la urgencia del deseo
salpicando gotas de saliva o galaxias,
deshaciéndose en delicioso néctar,
manjar lírico,
poema.


 Teresa Delgado © 2013 

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